Ha habido días que me he levantado con ganas de comerme el mundo, que ningún equipo me parecía grande, simplemente pensaba que eramos imparables, días en los que me daba cuenta donde estaba la magia, en avanzar sin parar y miraba a mi alrededor y seguía haciendo mi trabajo, mejor o peor eso no lo puedo decir yo, pero sin rendirme lo he hecho.
También he tenido malas épocas, esos días en lo que sientes que pierdes el rumbo, la capacidad de estar en una cancha y esa angustia poder con lo positivo que te puede otorgar un equipo entero. Pero a quien vamos a engañar quien ama este juego jamas se rinde.
Hablamos de personas que renuncian a parte de su vida social, al tiempo de estar con sus seres queridos, de salir, e incluso de trabajar o estudiar por dar un grano de arena al baloncesto. Si y todo esto se hace por nada, habrá quien no lo crea, pero la mayoría de las personas que mueven nuestro deporte lo hace por amor al baloncesto. Gente que trabaja hasta la madrugada, que busca donde puede para seguir mejorando y aprendiendo, gente que duermen dos horas para estar al pie del cañón.
Personas que sin ningún compromiso viajan para animar a unos colores. Y tal vez no toda la vida seremos del mismo club, ni sintamos igual los mismos colores, pero lo importante aquí no es como se llama nuestro equipo, ni nuestra edad, sino a lo que nos dedicamos al 100% . Tal vez sea una perdida de tiempo, prefiero ver como los jóvenes pierden el tiempo como lo hicimos nosotros, con compromiso, disciplina, esfuerzo, deporte y relacionándose que en la calle donde ya todos sabemos que encontrar. Así que dejémonos de medias tintas el deporte es vida. El baloncesto una forma de vida, y quien no lo entienda no lo ha vivido.
Y si por alguna razón no puedes jugar? Aprende a superarte a enseñar todo aquello que no fuiste capaz de hacer y enseña a hacerlo, crea deporte. Somos muchos, pero podemos ser más.
Siempre he creído que si uno se pone a trabajar, los resultados llegarán tarde o temprano. No hago las cosas creyendo a medias. Sé que al hacerlo así sólo puedo esperar resultados mediocres. Por eso me concentro en los entrenamientos tanto como en los juegos. Es una actitud que se puede abrir y cerrar como si fuera un grifo. Sería imposible hacerme el tonto en los entrenamientos y después, al necesitar más empuje en el final de un juego, pretender que el esfuerzo se refleje “M. Jordan”
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